Marco de Acción de Hyogo y del Marco de Acción
de Sendai
¿Cuáles son sus principales diferencias y
aciertos?
INTRODUCCION
Los
desastres (en el más amplio sentido de la palabra) se han convertido en uno de
los temas más recurrentes a tratar en las agendas públicas. A lo largo de los
años en especial en el siglo XXI se hecho grandes esfuerzos para la reducción del
riesgo de desastres, generalmente de manera lamentable muy pocas veces ha
habido una continuidad en nuestro pais (México). Casi siempre también se han
visto interrumpidos por diversas causas y circunstancias y lo más grave, es que
dichos esfuerzos realizados se han perdido o quedado en el olvido,
prácticamente no se han recuperado las experiencias para continuar, sino que
desafortunadamente se han tenido que iniciar nuevamente otros esfuerzos, por lo
que se puede decir que hace falta una conciencia histórica en Protección Civil,
sobre las experiencias obtenidas de los desastres.
Considero
que, si bien es cierto que existen diferencias entre el Marco de acción de
Hyogo y el Marco de Acción de Sendai, son estrategias complementarias y quizás evolucionarias,
seria importante entender que el mundo ha cambiado y no es la misma visión actual
que hace 15 años, los cambios en Tecnología, en Ciencia, en Seguridad, la Sociedad
etc. Los Fenómenos perturbadores también se han transformado, la
vulnerabilidad, la exposición y conjunto de distintos factores que hacen que el
riesgo se manifieste de distintas maneras, en diferentes sectores de la población.
Sin lugar a dudas algo que no han cambiado es la vulnerabilidad de las personas
y comunidades más pobres quienes siguen sufriendo las consecuencias que ocasionan
la falta de compromiso de sus autoridades para la implementación de estos
marcos de acción
La visión
del Marco de Acción de Hyogo, se establecieron las bases de un enfoque integral
del riesgo; incorporó elementos nuevos, instó a los diversos actores a
participar activamente en la reducción del riesgo y señaló de manera puntual
las acciones específicas que deben emprender los actores para apoyar en la reducción
de los efectos negativos de los desastres. Además, lo anterior permitió la
creación de una terminología específica para esta temática en la que se señala
de manera puntual que la gestión del
riesgo
se lleva a cabo en 3 etapas principales: antes, durante y después del desastre
o lo que es lo mismo, prevención, mitigación y reconstrucción.
El
MAH, establece de manera puntual las acciones a realizar por los diversos
actores involucrados; sin embargo, enfatiza el papel del Estado como el
responsable de adoptar y aplicar medidas eficaces para reducir los riesgos.
Recae en los gobiernos el deber de crear un sistema que responda a cada una de
las fases de la gestión del riesgo y por ende, de crear instituciones que hagan
posible la actuación del Estado en cada una de las etapas.
Un
elemento sumamente importante del MAH, es el énfasis en la participación de los
gobiernos locales, pues para reducir y mitigar el riesgo es necesario partir de
lo particular a lo general. Además, en el MAH se señala que es verdaderamente
importante considerar temas transversales como la perspectiva de género y el
cambio climático.
Por
otro lado, el MAS tomó en consideración lo aprendido tras la implementación del
MAH y lo adaptó a la nueva realidad internacional; integró otros actores y
otros elementos. Se caracteriza por ser un documento que promueve la inclusión
de todos los sectores de la sociedad y porque promueve la reducción de
desastres a pequeña y gran escala.
Debido
a que es relativamente incipiente, aun no hay avances concretos en la
aplicación del MAS; sin embargo, no se puede negar que los Marcos de Acción han
tenido influencia directa en la creación de planes de acción de diversas
organizaciones y en la modificación de competencias de algunos organismos. Cabe
mencionar que, de hecho, aun no existe una guía formal de cómo llevar a la
práctica el MAS debido a que, hacer apenas unas semanas -mayo 2017- se realizó
la Plataforma Global para llegar a un consenso mundial al respecto. No
obstante, es menester señalar que ya se han realizado esfuerzos a nivel
regional para establecer las líneas de acción que guiarán la implementación del
MAS en el continente.
CONCLUSION
En la
evaluación de los resultados alcanzados a simple vista pareciera que el MAH
cumplió su cometido y tuvo grandes aciertos en comparación con el MAS, que
considero va por buen camino; sin embargo, no hay nada más alejado de la
realidad que entender que son estrategias las cuales se debe mucho a los
esfuerzos de los países involucrados. Todavía queda mucho trabajo y esfuerzos
por hacer, los objetivos para la reducción de vidas humanas y de pérdidas
económicas no se alcanzó; cada vez les resulta a los países más difícil reponerse
económicamente después de un desastre. Sin embargo, si solo se mira, desde el
sentido estricto de institucionalizar el Régimen, hubo un gran avance, pues a
lo largo de los años que abarca la presente investigación se crearon múltiples instituciones
para actuar en cada una de las etapas de la gestión del riesgo de desastre. La institucionalización
de la gestión del riesgo se dio sin precedentes, pero no se obtuvieron
resultados palpables, salvo algunas excepciones, lo cierto es que en la mayoría
de los países todo se quedó en la mera legislación y/o en la modificación de
competencias de algunas instituciones.





