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CUAL ES LA PERCEPCION ACTUAL DE LA PROTECCION CIVIL EN LAS BRIGADAS INTERNAS

 

 

 

 

 

 

CUAL ES LA PERCEPCION ACTUAL DE LA PROTECCION CIVIL EN LAS BRIGADAS INTERNAS

 

 

 

 

 

POR

Mtro. Julio Cesar Olmedo Dominguez

 

 

 

 

ENSAYO DE INVESTIGACION FINAL

DGR101 ANTECENDENTES DE LA GESTION DE RIESGOS

 

 

 

 

SEMINARIOS

Mtro. Mariano Katase

 

 

 

UNIVERSIDAD DUCENS

 

 

 


INTRODUCCION

 

Desde que la humanidad tuvo la necesidad de aliarse con otros individuos para la subsistencia, enfrentando las distintas amenazas que existían en el entorno, encontró también la manera de obtener mayores recursos y bienes que mejoraban su calidad de

vida, garantizando una mejor subsistencia y a su vez permitían un crecimiento que sumaba a cada vez más personas a este grupo social.

 

Existen distintos mecanismos y organismos que se aplican para tal finalidad, y una de las herramientas que debe disponer los gobiernos es justamente la protección civil, siendo ésta una garantía que debe cumplimentarse para todos los ciudadanos que adquieren este beneficio universal y obligatorio poniéndose a disposición todas las metodologías posibles.

 

Para que ésta se ponga en marcha debe existir un factor detonante, causante de la necesidad de aplicación de una medida drástica y emergente que puede tener distintos orígenes, donde quizá el más fácil de comprender es el de los desastres de origen natural, para los cuales se debe contar con un equipo y una preparación que pueda afrontar a esta situación que requiera de una actuación rápida, precisa y eficaz.

 

De este modo, se evita entrar en lo que es considerado como un estado de emergencia, el cual se declara cuando las capacidades para poder brindar la respectiva protección civil se ven imposibilitadas de dar abasto, sobrecargadas o bien no tienen la eficacia que ese esperaba o había sido planificada.

 

La protección civil es un sistema que se haya instalado en cada país y que tiene la misión de proporcionarle protección y asistencia para los ciudadanos que residen en él, y a quienes se hayan de paso, en caso de sucederse cualquier tipo de fenómeno perturbador., también estará a cargo de la protección de los bienes y del entorno.

 

Poniéndolo en términos más sencillos, se encargará de la gestión de los servicios de emergencias que hay en una nación.

 

Formalmente, la protección civil nació a instancias del Convenio de Ginebra, el 12 de agosto del año 1949, siendo su principal misión la protección de las víctimas de los enfrentamientos armados internacionales.

 

La propuesta fundamental es proteger a la sociedad de las hostilidades a las que se pueden ver sujetas en estos contextos, asistirlas, ayudarlas a recuperarlas de las consecuencias inmediatas.

 

Evacuar, organizar refugios, aplicar medidas de seguridad, prevenir la contaminación, organizar los primeros auxilios, señalar y aislar las zonas peligrosas, proveer alojamiento, articular medidas de urgencia para restablecer los servicios básicos, son algunas de las tareas básicas que desplegará la protección civil.

 

Vale mencionarse que los organismos que gestionan la protección civil se encargarán de organizar el brazo ciudadano de participación que actuará ante la sucesión de catástrofes para apoyar a los servicios de emergencias que trabajan a cambio de un sueldo, tal es el caso de los bomberos.

 

El emblema adoptado para la protección civil consiste de un triángulo equilátero de color azul que yace sobre un fondo de color naranja y fue escogido desde su nacimiento por la necesidad de asignarle un símbolo que permita su reconocimiento a nivel internacional.

 

El triángulo de color azul simboliza la prevención, ya que el azul es un color que proporciona tranquilidad y protección (de ahí que los cuerpos policiacos lo utilicen), al mismo tiempo el triángulo en todas las religiones representa al ser supremo o energía protectora, por lo que los países con una fuerte influencia religiosa dentro de su vida cotidiana, no opusieron inconveniente alguno en aceptarlo. Cada lado del triángulo representa a cada fuerza que reviene o atiende una emergencia, es decir, el Gobierno, los grupos voluntarios y la población en general, siempre en la base, ya que se rebasará la capacidad de respuesta de cualquier organismo por el simple hecho de estar en el lugar de la contingencia. Por lo que es la principal inquietud de Protección Civil el orientarlos para que adopten medidas de autoprotección que al mismo tiempo ayuden a las instituciones a brindar una mejor atención a la ciudadanía. Círculo anaranjado: este color representa la aceleración del metabolismo y mantiene en alerta a la persona, además de proporcionar a quien lo porta visibilidad, impidiendo accidentes por falta de la misma.

 

DESARROLLO

 

Dentro de mi profesión, me he dedicado en la mayor parte de mi tiempo a la capacitación de brigadas internas de protección civil, y me he encontrado con un modelo de problema donde no todas las personas están informadas, involucradas o relacionadas con temas de emergencias, podemos encontrar desde la persona que se muestra con cierta apatía y muestran cierto desinterés para las capacitaciones, así como otras más que en sus centros de trabajo no adquieren este tipo de adiestramiento, por tanto, no tienen la mínima idea de cómo actuar ante situaciones de riesgo, y mucho menos en una emergencia real; pero otro escenario que os podemos encontrar, es cuando las personas que tienen el deseo de aprender y participar, por cuestiones de tiempo o porque su puesto así lo exige, no pueden recibir la información.

 

        Actualmente en cuestión de seguridad, se ha adoptado un nuevo ejercicio que se llama SALUD OCUPACIONAL, pero que hasta el momento, pocas empresas lo han llevado a cabo, esto consiste en médicos, paramédicos y enfermeras, que dentro de la empresa juegan un rol muy importante, ya que sus múltiples funciones a desempeñar, tienen la más importante, la de concientizar a los trabajadores por medio de pláticas, no solo para evitar accidentes, sino también, para prevenir enfermedades crónicas metabólicas, o que el mismo trabajo pudiera promover (Secretaría del Trabajo y Previsión

Social, Octubre, 2017).

 

        Existen factores que pueden llegar a minimizar o intensificar el impacto de un desastre, dos de estos factores de los que hablaremos son el “riesgo y la vulnerabilidad” (SEGOB, 2000). Por una parte, el riesgo es un peligro latente que existe en determinado lugar y en determinada situación, por ejemplo, un rio representa un riesgo ya que en cierto momento puede llegar a desbordar debido a una intensa lluvia o excesiva alimentación por parte de una presa o manantial de donde provenga. En este caso, dicho rio representa un desastre cuando existe alguna población que pueda llegar a ser afectada, debido a las inundaciones, puede llegar a causar muertes, lesiones o pérdidas materiales hacia los pobladores, pero, si no existiera gente que pudiera ser afectada ¿Qué sería del rio?, realmente ¿Existiría un riesgo? No lo creo.

 

        El otro factor es la vulnerabilidad (SEGOB, 2012), que entenderemos como la exposición y debilidad ante un riesgo. Siguiendo con el ejemplo del río, la vulnerabilidad viene cuando las poblaciones que se encuentran cerca de dicho río están expuestas a esta catástrofe derivado del riesgo latente, ya sea por falta de información, por falta de difusión o por negligencia misma.

 

Como vemos, el riesgo y la vulnerabilidad son dos factores que juegan un papel muy importante y decisivo, cuando se conjugan sus características, pero la exposición a estos dos factores tiene que ver directamente con la cultura de prevención que tenemos como población, que es precisamente de la competencia de la Gestión integral de riesgos, como parte de la PC.

 

La cultura de prevención que hemos hablado se forma primeramente de información detallada, difundida por la misma población, o por medio de una autoridad competente. Esta información se va obteniendo conforme a las experiencias propias, o de otros países que han sufrido los mismos problemas, esa información se va adecuando a nuestras características poblacionales.

 

       ¿Pero qué pasa, cuando esa información, a pesar de tenerla disponible y en una cantidad suficiente, no se toma en cuenta?

        Es por eso, que debemos saber qué nos hace falta como sociedad para realizar un compromiso, y que lejos de tener un conocimiento más sólido sobre temas de PC y saber qué hacer en caso de un desastre, adoptemos esa cultura de prevención, al adoptar las medidas mínimas necesarias para que, ante alguna calamidad podamos actuar llevando el control de la situación y reducir el impacto que pudiera tener.

 

       Pero no solo hablando de autoridades o grupos de emergencia tenemos que hablar, puesto que, queremos abordar el tema como ciudadanos y saber qué rol desempeñamos y hasta cierto punto, cuál es nuestra responsabilidad como sociedad. Aunque las autoridades están para sugerir las medidas preventivas, medidas correctivas y restrictivas, cada uno de nosotros tenemos la gran y enorme responsabilidad de llevarlas a cabo y de guiarnos al margen de cada una de ellas para evitar ser afectado.

 

        Protección civil dentro de un margen de los planes de respuesta ante emergencias, tiene diseñado tres programas de actuación, estos son los programas de prevención, de auxilio y de recuperación, de esta forma, podemos identificar una circularidad. Esta circularidad se forma cuando el programa de prevención advierte de posibles riesgos, al llegar el impacto del desastre se activa el programa de auxilio y es ahí, justamente en estos dos puntos anteriores, cuando la dimensión del impacto se ve afectada, ya que sabemos que hacer y cómo enfrentarlo. Por otra parte, la circularidad se forma cuando el programa de restablecimiento llega y volvemos a la normalidad. Es precisamente en el primero, en el que las personas jugamos un papel mucho muy importante, como

base de este programa. Debido a que como personas tenemos la gran responsabilidad de abrir nuestra

mentalidad y panorama, y en cierta medida, prevenir las situaciones, de esta forma, reduciendo el impacto que pudiera devenir de situaciones catastróficas.

 

        En el año de 1985 se vivió uno de los sismos más fuertes desde que se tiene registros en la historia de nuestro territorio, con una magnitud de 8.1 grados en la escala de Richter. En la ciudad de México, más de 12,000 personas resultaron afectadas, en ésta misma cantidad engloba a las personas que fallecieron (Páramo, 2015). En años posteriores cada individuo y familia vivieron en carne propia las carencias por motivo de haber perdido su patrimonio, y México se enfrentó a una crisis económica, como parte de las secuelas que pudieran dejar cada desastre o emergencia mayor.

 

       Este sismo, fue y será, un parteaguas en el tema de la PC, haciendo la diferencia entre un antes y un después; donde el “antes” no había nada en materia de seguridad, pero el “después”, se rodea de normas y lineamientos para que todo sea más seguro ante alguna situación de vulnerabilidad.

 

      Pero, otra pregunta que pudiera inquietar sería, antes de ese sismo ¿Existía cultura de autoprotección? Y en caso de que la respuesta fuera sí, ¿Dónde quedó o donde se perdió esa enseñanza, por qué no se le dio seguimiento o no se tomó con la seriedad necesaria?

 

Estas interrogantes estarían estrechamente ligadas con la actualidad, ya que estaríamos hablando que, en alguna época de la historia, nos perdimos o no le dimos la importancia que se merecía; por lo tanto, dejamos una época en la que no se evolucionó y actualmente, a pesar de que tomamos ya en cuenta esta temática, ¿Por qué no se ha adquirido una cultura sobre el autocuidado? ¿Por qué aún nos encontramos en una carencia de aceptación en temas de emergencias? Y que desgraciadamente por la falta de seriedad, el factor VULNERABILIDAD aumenta demasiado, exponiéndose a un RIESGO exponencial y aumentando las posibilidades de que el impacto socioeconómico sea más severo.

 

México cuenta actualmente con una autoridad llamada Protección Civil, y su propiedad emergente es la de salvaguardar a cada individuo de las calamidades provocadas por la mano del hombre o derivadas de la misma naturaleza, esto lo logra, mediante planes y manuales bien estructurados para reducir el impacto de estos. Por eso mismo pretendemos observar si aún nos falta mucho camino que recorrer para llegar a ser un país menos castigado en temas de accidentes.

 

Por esto mismo, es que la forma de que la gente tome consciencia es resolviendo las siguientes interrogantes sobre ¿Cuál es su participación dentro de las emergencias? y ¿Cómo es que puede contribuir en su lugar de trabajo y hogar?, todo esto, encaminado a que adoptemos esa cultura de autocuidado dentro de nuestro núcleo familiar, ya que nada ni nadie nos asegura que estamos exentos de peligro y mucho menos que nunca podamos ser víctimas de alguna situación de emergencia ya sea propias o provocadas por terceros, como lo mencionamos al principio.

 

Como hemos estado mencionando a lo largo de este ensayo, PC nace de una calamidad (CENAPRED, 2020) y en la actualidad funge como la autoridad que rige los lineamientos para que se lleve a cabo las normas de seguridad, dando un peso muy importante a la PREVENCIÓN, pero sin dejar de lado los temas sobre información de qué hacer en una emergencia y como se puede restaurar nuestro entorno posterior a un impacto de un desastre (programa de recuperación).

 

PC, dentro de su programa de prevención, se encarga además de difundir información precisa por medio de la capacitación continua de todo aquel individuo que puede llegar a ser afectado, y que, además, se encuentre en cierto nivel de vulnerabilidad y riesgo, esto lo logra por medio de la concientización de la población, de la capacitación a empresas, de supervisar construcciones y de implementar estrategias en conjunto con otras instituciones.

 

Como ya habíamos mencionado, el SINAPROC deriva en la prevención e información para los ciudadanos, y exhorta a mantenernos alerta en todo momento.

Como podemos observar, toda la información sobre estos temas, la tenemos a nuestra disposición, pero me inquieta que aún no se cuente con una detallada cultura de cuidado como para poderla consultar cada vez que sea necesario, además, que no haya un interés por parte de nosotros como sociedad, para empaparnos de esta temática.

 

Otros ejemplos que pudiéramos citar ante nuestro tema central de este trabajo pueden ser como los siguientes, “La Jornada” (Carrillo Olea, 2008) En una nota sobre las pérdidas humanas que mayor impacto han tenido ante la sociedad “en 1985 un juego de fútbol en el estadio universitario que en una tragedia en el túnel 29, las causas: sobrecupo y desorganización; otro sería, un fuego desatado a medianoche en un antro llamado Lobohombo, el 20 de octubre de 2000, con iguales resultados, y la trágica tardeada del viernes 20 de junio 2008 en el NewsDivine.”

 

Sin embargo, se siguen registrando pérdidas humanas en diferentes eventos catastróficos, no sólo por la falta de información, sino por la “OMISIÓN” de ésta, al evadir las medidas mínimas de seguridad. O en ocasiones la falta de capacitación ante los temas relacionados al cuidado mismo y de los demás como lo es el caso de la “guardería ABC” en 2009 (Sanchez Dorme, 2017) de lo cual hace referencia en una nota el periódico “EXCÉLSIOR” y narra las secuelas de esta experiencia.

 

En relación con lo anterior, he notado que la mayoría de las personas (hablando en general), pasan por alto las medidas mínimas de seguridad a su alrededor. Por ejemplo, en una empresa (omito nombres) me deja impactado que se trabaja con sustancias inflamables como disolventes, gas LP, madera y esponjas, y muy cerca de ellos los trabajadores cortan el metal con esmeriles que provocan chispas, eso me hace pensar que las personas en ocasiones no usan ni siquiera el sentido común para evitar un accidente, por otra parte, me deja ver que no hay una supervisión interna que pueda minimizar ese tipo de riesgos, pero sobre todo, que no existe el nivel de capacitación capaz de hacer entrar en un margen de supervisión a los dueños y jefes, pues prefieren “pagar” a protección civil una licencia de funcionamiento, que realmente tener las medidas mínimas de seguridad y supervisión para evitar accidentes. En una manera muy personal creo que hace falta reforzar los temas de capacitación donde tengamos a más agentes capacitadores en estos temas y poder llegar por medio de la concientización hacia las personas y así poder crear más contundencia en la vida de las personas.

 

Pero ¿De qué sirve que las personas sepan que hacer en caso de emergencia? Es algo complejo, pero tratare de explicar. Bueno, pues todo dentro de nuestras vidas y entorno, tiene una repercusión, ya sea positiva o negativa, algo así como la ley de NEWTON (UNAM, S. F) que nos dice “que, a toda acción, hay una reacción”. Si bien, por ejemplo, una persona sabe cómo controlar un incendio, puede solucionarlo a la brevedad posible, ya que, de no hacerlo, esa pequeña fase del fuego se convertirá en un incendio declarado, y no solo pone su vida en riesgo, sino la de los demás compañeros; pero eso no es todo, por las proporciones de las flamas, se pueden llegar a quemar todas las instalaciones, y eso va a repercutir en que la empresa cierre de manera temporal o definitiva. De esta forma, pudiendo repercutir en el bolsillo familiar y verse afectados económicamente, hasta que le sea posible ingresar a otro trabajo.

 

Bien, otro ejemplo que podemos poner en este contexto es cuando una persona sufre de una parada súbita cardiaca y tengo el adiestramiento para maniobras de Reanimación Cardiopulmonar, tendré la opción de realizarlas o no. Si no las realizo, repercute directamente en la salud de la persona involucrada, incluso en la integridad de su familia. Pero si decido llevarlas a cabo, es una oportunidad de vida que brindo a la víctima, y como segundo lugar, una satisfacción personal por brindar esta oportunidad.

 

Cabe mencionar que no se trata de que toda la población mexicana sea especialista en protección civil (PC), Técnicos en Urgencias Médicas (TUM), bomberos o gestores de riesgos, pero si pretendo puntualizar en que como sociedad jugamos un papel muy importante para el SINAPROC, que día a día, dentro de sus tareas, se esfuerza por velar de nuestra integridad física, moral y psicológica.

 

Si nos ponemos a reflexionar y examinar de una manera detallada, los desastres siempre han existido, pero su impacto puede ser mayor o menor dependiendo de algunos factores que veremos a continuación.

 

CONCLUSIONES

 

En un punto de vista muy particular, pero que observamos muchos de los capacitadores, es que no se cuenta con la difusión necesaria para que todas las personas sepan actuar en caso de alguna emergencia, o un incidente menor dentro del trabajo.

También he observado que si en algún momento de nuestra vida nos vemos involucrados en algún accidente (por así decirlo) no sabemos qué hacer, y lejos de dar solución, nos convertimos en parte del mismo problema.

 

En un enfoque cualitativo, podemos observar un fenómeno sobre la desinformación en temas de protección civil, y que la población no da la importancia necesaria a las temáticas generales en cuestión de riegos y como consecuencia, se puede observar accidentes laborales, otro ejemplo es que, en un incendio, no saben cuáles son las medidas y protocolos a ejecutar, no tienen ubicados los extintores, botiquines y demás herramientas para reducir la exposición al riesgo latente.

 

Una de las problemáticas que pudiéramos relacionar con esta falla de información, es debido a que la parte de la capacitación cuenta con deficiencias para llegar a todos los involucrados. Si bien los programas de formación para las brigadas deben ser continuos, muchas empresas omiten estas para ahorrar tiempos y costos, ya que sale más barato, pagar a las autoridades, que tener todo en regla (Carrillo Olea, 2008). Otro aspecto relevante, es cuando los interesados, no se presentan a dichas formaciones, debido a desinterés o porque no pueden abandonar su puesto laboral para poder recibir la academia. De esta forma, si dentro de la formación se llevan a cabo ejercicios de simulación, no serán capaces de conocerlos y debido a esto, no sabrán cómo actuar en caso de una emergencia real, dado que los simulacros, son precisamente ejercicios de ensayo.

 

Ahora pasemos del medio laboral a nuestro hogar, en casa pasa algo similar. Quién de la población se permite que, dentro de sus hogares, cuenten con un botiquín de primeros auxilios, tomando en cuenta, que un botiquín no es la bolsa de los medicamentos; un botiquín debidamente equipado con lo que marcan los lineamientos de primeros auxilios.

 

Por otra parte, quién de nosotros cuenta en casa con un detector de humo, o con un extintor. Seguramente muy pocos, sin tener que hacer una gran encuesta y someterla a un estudio formal, nos daríamos cuenta de que pocas personas tendrían esa ideología de prevención, gente que amplía su panorama y que ve más allá, las posibles causas que pudieran ocurrir.

 

No solo en casa, sino también con nuestros familiares, que pretenda hacer entre su familia un plan de emergencias y que sepa, qué hacer en caso de un siniestro dentro de su domicilio, que sepa donde llamar en caso de emergencia, que todos los integrantes de la familia tengan un punto de reunión designado, que se cuente a la mano con un extintor y un detector de humo, que se hagan pequeños simulacros entre ellos y saber “quien ayuda a quien”, contar con un botiquín con los insumos mínimos y romper diversos mitos que se tienen sobre la aplicación de los primeros auxilios.

 

Por otra parte, en caso de una enfermedad se pretende que no solo los participantes, sino todos los integrantes de su familia sepan y se informen sobre las enfermedades que aquejan a sus consanguíneos y sepan temas sobre reanimación cardiopulmonar básica, atragantamiento, qué hacer en caso de una fractura, así como de una quemadura, una herida abierta y que hacer en caso de shock.

 

Y pudiéramos decir que seguramente, la gente que no cuenta con las mínimas medidas en casa, son las que, en el trabajo, tampoco se preocupan por seguir las medidas de seguridad exigibles.

 

Referencias

 

Carrillo Olea, J. (27 de Juniio de 2008). LA JORNADA. Obtenido de Sin cultura de protección civil: https://www.jornada.com.mx/2008/06/27/index.php?section=opinion&article=015a1pol

 

CENAPRED. (6 de Mayo de 2020). Obtenido de 34 Aniversario del Sistema Nacional de Protección Civil: https://www.gob.mx/cenapred/articulos/34-aniversario-del-sistema-nacional-de-proteccion-civil

 

DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACION. (13 de Julio de 2018). SEGOB. Obtenido de ACUERDO por el que se emite el Manual de Organización y Operación del Sistema Nacional de Protección Civil.: https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5531489&fecha=13/07/2018

 

Municipios de Durango. (S. F). Obtenido de Mantiene Protección Civil monitoreo permanente de presas: https://www.municipiodurango.gob.mx/2021/07/05/mantiene-proteccion-civil-monitoreo-permanente-de-presas/

 

Páramo, A. (17 de Septiembre de 2015). EXCELSIOR. Obtenido de Sismo 85: definen cifra de muertes: shorturl.at/cmsBE

 

Sanchez Dorme, D. (5 de Junio de 2017). EXCELSIOR. Obtenido de Sobrevivientes de Guardería ABC recuerdan su desgarradora experiencia: https://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/06/05/1167953

 

Secretaría del Trabajo y Previsión Social. (Octubre, 2017). Evolución conceptual reciente de la SST. En STPS, Seguridad y Salud en el Trabajo en México: Avances, retos y desafíos (pág. 41). México. Obtenido de shorturl.at/etIO2

 

SEDENA. (9 de Diciembre de 2019). GOBIERNO DE MÉXICO. Obtenido de Ejército Mexicano recibe acreditación por parte del Sistema Nacional de Protección Civil.: shorturl.at/kqKR3

 

SEGOB. (12 de Mayo de 2000). DIARIO OFICIAL DE LA FEREDACION. Obtenido de Ley General de Protección Civil: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=2054798&fecha=12/05/2000

 

SEGOB. (6 de Junio de 2012). DOF. Obtenido de DECRETO por el que se expide la Ley General de Protección Civil.: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/lgpc/LGPC_orig_06jun12.pdf

 

UNAM. (S. F). Obtenido de Tercera Ley de Newton: http://objetos.unam.mx/fisica/terceraLeyNewton/index.html

 

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-46112011000100004

 

https://www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Informes/Especiales/Sintesis-Proteccion- civil-DH.pdf

 

https://proteccioncivil.capitaldezacatecas.gob.mx/nosotros/historia/

http://www.cenapred.gob.mx/es/Publicaciones/archivos/293-MANUALDEPROTECCINCIVIL.PDF

 

 

 

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Bases Constitucionales en materia de Seguridad y salud en el Trabajo en México

 


Bases Constitucionales en materia de Seguridad y salud en el Trabajo en México

INTRODUCCION

El papel de la formación en la gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) se puede abordar por dos vías básicamente. El primero es revisar y analizar la dimensión de la SST en la formación existente en cuanto a cursos, sobre todo, y evaluar sus alcances y límites. La segunda vía parte de un marco conceptual de aprendizaje formal e informal como referente de la formación. En este enfoque, el aprendizaje colectivo e individual se da en muchas formas, de las cuales la tradicional de cursos es sólo una y probablemente no la más importante.

En este trabajo se optó por la segunda vía de aproximación a la temática de la formación y la gestión de SST. Esto significó primero poner en mapa el marco institucional de SST, ya que es la referencia del aprendizaje (positivo o negativo) de las organizaciones, poniendo en práctica a normatividad y políticas estipuladas.

La pregunta es, ¿hasta dónde este aprendizaje es válido para contribuir con objetivos de productividad y condiciones de seguridad y salud en el trabajo, tal como el entorno lo está exigiendo a las organizaciones e instituciones? Esto ha sido el enfoque como se abordó de manera escueta y seguramente no completo, el tema de la formación en relación a SST, aterrizando donde fue posible, en aspectos concretos de instrumentos de aprendizaje formal e informal.

Lo anterior se ejemplificó para el caso de la industria azucarera. Es un sector clasificado de alto riesgo, donde de manera muy limitada se dio el aprendizaje a partir de los instrumentos derivados del marco institucional nacional. Demuestra los límites de aproximaciones uniformes y la necesidad de crear programas e instrumentos contextualizados a su entorno. Esto conlleva a otros problemas y riesgos, entre otros la consistencia de un marco institucional nacional.

Esto es el trasfondo de lo que a continuación se presenta. No pretende ser exhaustivo ni tampoco concluyente, sino aportar a la discusión a nivel de las instituciones y organizaciones sobre cómo enfocar y aterrizar una gestión de SST viable y pertinente en el contexto actual de la economía.

DESARROLLO

La seguridad y salud en el trabajo se encuentra regulada por diversos preceptos contenidos en nuestra Constitución Política, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, la Ley Federal del Trabajo, la Ley Federal sobre Metrología y Normalización, el Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo, así como por las normas oficiales mexicanas de la materia, entre otros ordenamientos.

El artículo 123, Apartado “A”, fracción XV, de la Ley Suprema dispone que el patrono estará obligado a observar, de acuerdo con la naturaleza de su negociación, los preceptos legales sobre higiene y seguridad en las instalaciones de su establecimiento, y a adoptar las medidas adecuadas para prevenir accidentes en el uso de las máquinas, instrumentos y materiales de trabajo, así como a organizar de tal manera éste, que resulte la mayor garantía para la salud y la vida de los trabajadores.

 

 

La Ley Federal del Trabajo, en su artículo 132, fracción XVI, consigna la obligación del patrón de instalar y operar las fábricas, talleres, oficinas, locales y demás lugares en que deban ejecutarse las labores, de acuerdo con las disposiciones establecidas en el reglamento y las normas oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud y medio ambiente de trabajo, a efecto de prevenir accidentes y enfermedades laborales, así como de adoptar las medidas preventivas y correctivas que determine la autoridad laboral.

Asimismo, el referido ordenamiento determina, en su fracción XVII, la obligación que tienen los patrones de cumplir el reglamento y las normas oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud y medio ambiente de trabajo, así como de disponer en todo tiempo de los medicamentos y materiales de curación indispensables para prestar oportuna y eficazmente los primeros auxilios.

El referido ordenamiento también recoge las siguientes obligaciones a cargo de los trabajadores, en su artículo 134, fracciones II y X: observar las disposiciones contenidas en el reglamento y las normas oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud y medio ambiente de trabajo y las que indiquen los patrones para su seguridad y protección personal, y someterse a los reconocimientos médicos previstos en el reglamento interior y demás normas vigentes en la empresa o establecimiento, para comprobar que no padecen alguna incapacidad o enfermedad de trabajo, contagiosa o incurable.

Por otra parte, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal faculta a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en su artículo 40, fracción XI, para estudiar y ordenar las medidas de seguridad e higiene industriales para la protección de los trabajadores.

La Ley Federal del Trabajo dispone en su artículo 512 que en los reglamentos e instructivos que las autoridades laborales expidan se fijarán las medidas necesarias para prevenir los riesgos de trabajo y lograr que el trabajo se preste en condiciones que aseguren la vida y la salud de los trabajadores.

La Ley Federal sobre Metrología y Normalización determina, en sus artículos 38, fracción II, 40, fracción VII, y 43 al 47, la competencia de las dependencias para expedir las normas oficiales mexicanas relacionadas con sus atribuciones; la finalidad que tienen éstas de establecer, entre otras materias, las condiciones de salud, seguridad e higiene que deberán observarse en los centros de trabajo, así como el proceso de elaboración, modificación y publicación de las mismas.

El Reglamento Federal de Seguridad y Salud en el Trabajo establece en su artículo 10 la facultad de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para expedir Normas con fundamento en la Ley Federal sobre Metrología y Normalización y su reglamento, la Ley Federal del Trabajo y el presente Reglamento, con el propósito de establecer disposiciones en materia de seguridad y salud en el trabajo que eviten riesgos que pongan en peligro la vida, integridad física o salud de los trabajadores, y cambios adversos y sustanciales en el ambiente laboral, que afecten o puedan afectar la seguridad o salud de los trabajadores o provocar daños a las instalaciones, maquinaria, equipos y materiales del centro de trabajo.

Las normas oficiales mexicanas que emite la Secretaría del Trabajo y Previsión Social determinan las condiciones mínimas necesarias para la prevención de riesgos de trabajo y se caracterizan por que se destinan a la atención de factores de riesgo, a los que pueden estar expuestos los trabajadores.

En el presente, se encuentran vigentes 41 normas oficiales mexicanas en materia de seguridad y salud en el trabajo. Dichas normas se agrupan en cinco categorías: de seguridad, salud, organización, específicas y de producto. Su aplicación es obligatoria en todo el territorio nacional.

CONCLUSION

En las últimas décadas se ha construido un amplio y complejo sistema institucional de SST en México. Reflejaba los signos de los tiempos de un período donde en la administración pública predominaba el concepto de la planeación como sistemas cerrados, que se van extendiendo hasta llegar a cubrir el universo de la SST. Los últimos dos décadas hicieron crisis a esta visión. El universo se extendió, se hizo más complejo, aparecieron nuevas necesidades y los sistemas cerrados construidos en otros contextos, no alcanzaron adecuarse en el mismo ritmo. La consecuencia no fue únicamente la falta de una mayor cobertura cualitativa y cuantitativa, sino el cuestionamiento de las bases institucionales de la SST.

Se diseñaron nuevas directrices, en los que parece prevalecer la calidad sobre la cantidad. Programas como el sistema de administración de la seguridad en el trabajo (STPS) o el de la promoción de la salud de los trabajadores y prevención de riesgos (IMSS) son exponentes de esta nueva tendencia, igual como los es el modelo Simapro, que encontró aplicación en la industria azucarera.

Estos esfuerzos institucionales novedosos apuntan a la necesidad de crear instrumentos de acuerdo a las trayectorias de organización e innovación en que se encuentran las organizaciones. Se está alejando la idea de una propuesta única para todos. La diferenciación requiere de descentralización y es ahí donde se tropieza con las estructuras derivadas del modelo institucional complejo heredado. La pregunta que surge es: ¿ las iniciativas novedosas puedan simplificar la estructura institucional en SST, o por el contrario, lo están haciendo aun más complejo?

Si se opta por el camino de la descentralización y diferenciación de instrumentos en gestión de SST, se tendrá que definir los aspectos no negociables en la propuesta institucional. En definitivo no es negociable la medición y el registro de los siniestros y el análisis de los mismos. Las estadísticas que se derivan deben ser confiables y servir de comparación entre y en sectores, para generar la base de un aprendizaje institucional y organizacional.

En esta perspectiva de la descentralización de la gestión de SST, el eje es un proceso de aprendizaje, de tipo formal e informal, individual y colectivo. No es la capacitación tradicional del análisis de un riesgo o un instrumento de prevención en aula, sino la incorporación de la SST en las decisiones día a día en el trabajo, la reflexión crítica colectiva sobre éstas y el intercambio de conocimientos explicitados en la materia, mediante instrumentos didácticos ubicados en el contexto de necesidades precisas.


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Principios jurídicos que sustentan la inspección en materia de seguridad y salud en el trabajo.


 

INTRODUCCION

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) tiene la facultad de visitar las empresas para inspeccionar el cumplimiento de las normas laborales. Las inspecciones pueden ser de condiciones generales de trabajo, de capacitación y adiestramiento, de salud y seguridad en el trabajo o de cualquier otra regulación.

 

De acuerdo con el Reglamento General de Inspección del Trabajo, las inspecciones que realiza la STPS pueden ser ordinarias y extraordinarias, estas últimas sólo se realizan cuando la autoridad ha recibido alguna queja o denuncia de un trabajador, si la dependencia se entera de un incumplimiento o accidentes de trabajo o bien, en caso de haber detectado en alguna documentación posibles irregularidades imputables al patrón, entre otras situaciones.

 

La diferencia entre una y otra, es que las ordinarias deben ser notificadas al centro de trabajo con al menos 24 horas previas a la fecha en la que se realizará la visita y ésta debe desahogarse en días y horas hábiles. En el caso de las extraordinarias, como las que se usaron para verificar el cumplimiento de las medidas sanitarias, la autoridad puede realizar la verificación sin previo aviso y puede ejecutarse en el momento en el que el inspector acude a la empresa.

 

DESARROLLO

Para el cumplimiento de la función social, la inspección del trabajo cuenta con un marco jurídico debidamente establecido y está dotada de facultades y atribuciones enmarcadas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; en los tratados internacionales debidamente ratificados por nuestro país; la Ley Federal del Trabajo y demás leyes de carácter sustantivo y administrativo; los reglamentos y las normas oficiales mexicanas que sean expedidas para poder desarrollar una serie de funciones que tiendan a dar cumplimiento a la labor social encomendada.

 

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social apuesta a la tecnología y la participación activa de la ciudadanía con la implementación de mecanismos de vigilancia del cumplimiento de las normas laborales no sólo a través de la inspección física de los centros de trabajo por parte de la autoridad laboral, si no que éste debe ser modificado a efecto de que por medio de esquemas alter-nos a la inspección se pueda constatar la vigilancia del cumplimiento de las normas de trabajo.

El primero de ellos se denomina unidades de verificación. Se trata de organismos privados, en manos de personas físicas o morales, acreditadas previa-mente por la Entidad Mexicana de Acreditación, A. C. (EMA), y aprobadas por las dependencias federales, a quienes se les delega la función de verificarla conformidad del cumplimiento de las normas oficiales mexicanas; en el ca-so de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social las relativas a seguridad, salud y medio ambiente laboral. Quienes opten por esta acreditación se con-vierten en auxiliares del Estado para realizar esta función social de supervisión, seguridad y prevención. La constitución, funcionamiento y vigilancia de los organismos privados para la evaluación de la conformidad se encuentran regulados en la Ley Federal sobre Metrología y Normalización y su Reglamento, los cuales fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación el 1o. de julio de 1992 y el 14 de enero de 1999, respectivamente. La Entidad Mexicana de Acreditación, A. C. (EMA), es un organismo priva-do de tercera parte, cuyo consejo directivo está conformado por representantes de los sectores gubernamentales, normalizadoras, industriales, comerciantes, consumidores, usuarios, prestadores de servicios, académicos, técnicos calificados y personal de la entidad; esta conformación garantiza que el proceso de acreditación se lleve a cabo con imparcialidad, independencia e integridad y cuyo objetivo primordial es corroborar que los organismos privados para la  evaluación de la conformidad cuenten con instalaciones idóneas, personal capacitado, operen con un sistema de calidad basado en la mejora continua y los más estrictos códigos de ética y confidencialidad

 

CONCLUSION

Tomando en cuenta que aun con las acciones anteriormente descritas la cobertura de la inspección federal del trabajo sigue siendo mínima, ya que en la actualidad únicamente se vigila el cumplimiento de la normatividad laboral(condiciones de trabajo, condiciones de seguridad e higiene, capacitación y adiestramiento, así como de pruebas a equipos),y considerando también el universo de unidades de trabajo que existen en el país me parece limitado, por lo que se considera necesario seguir en la ruta del fortalecimiento y reposicionamiento de la inspección federal del trabajo.

La Dirección General de Inspección Federal del Trabajo sigue el rumbo de transformación en una autoridad más asesora, orientadora y promotora del cumplimiento de la normatividad, sin descuidar ni renunciar a la función específica de vigilar, en los casos que lo ameriten, la solicitud de sanción es más estrictas, como podría ser el caso de las empresas de alto riesgo.