CUAL ES LA PERCEPCION ACTUAL DE LA
PROTECCION CIVIL EN LAS BRIGADAS INTERNAS
POR
Mtro. Julio Cesar
Olmedo Dominguez
ENSAYO DE INVESTIGACION FINAL
DGR101 ANTECENDENTES DE LA GESTION DE
RIESGOS
SEMINARIOS
Mtro. Mariano Katase
UNIVERSIDAD DUCENS

INTRODUCCION
Desde que la
humanidad tuvo la necesidad de aliarse con otros individuos para la subsistencia,
enfrentando las distintas amenazas que existían en el entorno, encontró también
la manera de obtener mayores recursos y bienes que mejoraban su calidad de
vida, garantizando una mejor
subsistencia y a su vez permitían un crecimiento que sumaba a cada vez más
personas a este grupo social.
Existen
distintos mecanismos y organismos que se aplican para tal finalidad, y una de
las herramientas que debe disponer los gobiernos es justamente la protección civil,
siendo ésta una garantía que debe cumplimentarse para todos los ciudadanos que
adquieren este beneficio universal y obligatorio poniéndose a disposición todas
las metodologías posibles.
Para que ésta se
ponga en marcha debe existir un factor detonante, causante de la necesidad de
aplicación de una medida drástica y emergente que puede tener distintos
orígenes, donde quizá el más fácil de comprender es el de los desastres de
origen natural, para los cuales se debe contar con un equipo y una preparación
que pueda afrontar a esta situación que requiera de una actuación rápida, precisa
y eficaz.
De este modo, se
evita entrar en lo que es considerado como un estado de emergencia, el cual se
declara cuando las capacidades para poder brindar la respectiva protección civil
se ven imposibilitadas de dar abasto, sobrecargadas o bien no tienen la
eficacia que ese esperaba o había sido planificada.
La protección
civil es un sistema que se haya instalado en cada país y que tiene la misión de
proporcionarle protección y asistencia para los ciudadanos que residen en él, y
a quienes se hayan de paso, en caso de sucederse cualquier tipo de fenómeno
perturbador., también estará a cargo de la protección de los bienes y del entorno.
Poniéndolo en
términos más sencillos, se encargará de la gestión de los servicios de
emergencias que hay en una nación.
Formalmente, la
protección civil nació a instancias del Convenio de Ginebra, el 12 de agosto
del año 1949, siendo su principal misión la protección de las víctimas de los enfrentamientos
armados internacionales.
La propuesta
fundamental es proteger a la sociedad de las hostilidades a las que se pueden
ver sujetas en estos contextos, asistirlas, ayudarlas a recuperarlas de las consecuencias
inmediatas.
Evacuar,
organizar refugios, aplicar medidas de seguridad, prevenir la contaminación,
organizar los primeros auxilios, señalar y aislar las zonas peligrosas, proveer
alojamiento, articular medidas de urgencia para restablecer los servicios básicos,
son algunas de las tareas básicas que desplegará la protección civil.
Vale mencionarse
que los organismos que gestionan la protección civil se encargarán de organizar
el brazo ciudadano de participación que actuará ante la sucesión de catástrofes
para apoyar a los servicios de emergencias que trabajan a cambio de un sueldo,
tal es el caso de los bomberos.
El emblema
adoptado para la protección civil consiste de un triángulo equilátero de color
azul que yace sobre un fondo de color naranja y fue escogido desde su nacimiento
por la necesidad de asignarle un símbolo que permita su reconocimiento a nivel
internacional.
El triángulo de
color azul simboliza la prevención, ya que el azul es un color que proporciona
tranquilidad y protección (de ahí que los cuerpos policiacos lo utilicen), al
mismo tiempo el triángulo en todas las religiones representa al ser supremo o energía
protectora, por lo que los países con una fuerte influencia religiosa dentro de
su vida cotidiana, no opusieron inconveniente alguno en aceptarlo. Cada lado del
triángulo representa a cada fuerza que reviene o atiende una emergencia, es decir,
el Gobierno, los grupos voluntarios y la población en general, siempre en la base,
ya que se rebasará la capacidad de respuesta de cualquier organismo por el simple
hecho de estar en el lugar de la contingencia. Por lo que es la principal inquietud
de Protección Civil el orientarlos para que adopten medidas de autoprotección
que al mismo tiempo ayuden a las instituciones a brindar una mejor atención a
la ciudadanía. Círculo anaranjado: este color representa la aceleración del
metabolismo y mantiene en alerta a la persona, además de proporcionar a quien lo
porta visibilidad, impidiendo accidentes por falta de la misma.
DESARROLLO
Dentro de mi profesión, me
he dedicado en la mayor parte de mi tiempo a la capacitación de brigadas
internas de protección civil, y me he encontrado con un modelo de problema
donde no todas las personas están informadas, involucradas o relacionadas con
temas de emergencias, podemos encontrar desde la persona que se muestra con
cierta apatía y muestran cierto desinterés para las capacitaciones, así como otras
más que en sus centros de trabajo no adquieren este tipo de adiestramiento, por
tanto, no tienen la mínima idea de cómo actuar ante situaciones de riesgo, y
mucho menos en una emergencia real; pero otro escenario que os podemos
encontrar, es cuando las personas que tienen el deseo de aprender y participar,
por cuestiones de tiempo o porque su puesto así lo exige, no pueden recibir la información.
Actualmente en cuestión de seguridad,
se ha adoptado un nuevo ejercicio que se llama SALUD OCUPACIONAL, pero que
hasta el momento, pocas empresas lo han llevado a cabo, esto consiste en médicos,
paramédicos y enfermeras, que dentro de la empresa juegan un rol muy
importante, ya que sus múltiples funciones a desempeñar, tienen la más
importante, la de concientizar a los trabajadores por medio de pláticas, no
solo para evitar accidentes, sino también, para prevenir enfermedades crónicas
metabólicas, o que el mismo trabajo pudiera promover (Secretaría del Trabajo y
Previsión
Social, Octubre, 2017).
Existen factores que pueden llegar a
minimizar o intensificar el impacto de un desastre, dos de estos factores de
los que hablaremos son el “riesgo y la vulnerabilidad” (SEGOB, 2000). Por una parte,
el riesgo es un peligro latente que existe en determinado lugar y en
determinada situación, por ejemplo, un rio representa un riesgo ya que en
cierto momento puede llegar a desbordar debido a una intensa lluvia o excesiva
alimentación por parte de una presa o manantial de donde provenga. En este caso,
dicho rio representa un desastre cuando existe alguna población que pueda
llegar a ser afectada, debido a las inundaciones, puede llegar a causar
muertes, lesiones o pérdidas materiales hacia los pobladores, pero, si no
existiera gente que pudiera ser afectada ¿Qué sería del rio?, realmente ¿Existiría
un riesgo? No lo creo.
El otro factor es la vulnerabilidad
(SEGOB, 2012), que entenderemos como la exposición y debilidad ante un riesgo.
Siguiendo con el ejemplo del río, la vulnerabilidad viene cuando las poblaciones
que se encuentran cerca de dicho río están expuestas a esta catástrofe derivado
del riesgo latente, ya sea por falta de información, por falta de difusión o
por negligencia misma.
Como vemos, el
riesgo y la vulnerabilidad son dos factores que juegan un papel muy importante
y decisivo, cuando se conjugan sus características, pero la exposición a estos
dos factores tiene que ver directamente con la cultura de prevención que
tenemos como población, que es precisamente de la competencia de la Gestión
integral de riesgos, como parte de la PC.
La cultura de
prevención que hemos hablado se forma primeramente de información detallada, difundida
por la misma población, o por medio de una autoridad competente. Esta
información se va obteniendo conforme a las
experiencias propias, o de otros países que han sufrido los mismos problemas,
esa información se va adecuando a nuestras características poblacionales.
¿Pero qué pasa, cuando esa información,
a pesar de tenerla disponible y en una cantidad suficiente, no se toma en
cuenta?
Es por eso, que debemos saber qué nos
hace falta como sociedad para realizar un compromiso, y que lejos de tener un
conocimiento más sólido sobre temas de PC y saber qué hacer en caso de un desastre,
adoptemos esa cultura de prevención, al adoptar las medidas mínimas necesarias
para que, ante alguna calamidad podamos actuar llevando el control de la
situación y reducir el impacto que pudiera tener.
Pero no solo hablando de autoridades o
grupos de emergencia tenemos que hablar, puesto que, queremos abordar el tema
como ciudadanos y saber qué rol desempeñamos y hasta cierto punto, cuál es
nuestra responsabilidad como sociedad. Aunque las autoridades están para
sugerir las medidas preventivas, medidas correctivas y restrictivas, cada uno
de nosotros tenemos la gran y enorme responsabilidad de llevarlas a cabo y de
guiarnos al margen de cada una de ellas para evitar ser afectado.
Protección civil dentro de un margen de
los planes de respuesta ante emergencias, tiene diseñado tres programas de
actuación, estos son los programas de prevención, de auxilio y de recuperación,
de esta forma, podemos identificar una circularidad. Esta circularidad se forma
cuando el programa de prevención advierte de posibles riesgos, al llegar el
impacto del desastre se activa el programa de auxilio y es ahí, justamente en
estos dos puntos anteriores, cuando la dimensión del impacto se ve afectada, ya
que sabemos que hacer y cómo enfrentarlo. Por otra parte, la circularidad se
forma cuando el programa de restablecimiento llega y volvemos a la normalidad.
Es precisamente en el primero, en el que las personas jugamos un papel mucho
muy importante, como
base de este programa.
Debido a que como personas tenemos la gran responsabilidad de abrir nuestra
mentalidad y panorama, y en
cierta medida, prevenir las situaciones, de esta forma, reduciendo el impacto
que pudiera devenir de situaciones catastróficas.
En el año de 1985 se vivió uno de los
sismos más fuertes desde que se tiene registros en la historia de nuestro
territorio, con una magnitud de 8.1 grados en la escala de Richter. En la
ciudad de México, más de 12,000 personas resultaron afectadas, en ésta misma
cantidad engloba a las personas que fallecieron (Páramo, 2015). En años
posteriores cada individuo y familia vivieron en carne propia las carencias por
motivo de haber perdido su patrimonio, y México se enfrentó a una crisis
económica, como parte de las secuelas que pudieran dejar cada desastre o
emergencia mayor.
Este sismo, fue y será, un parteaguas en
el tema de la PC, haciendo la diferencia entre un antes y un después; donde el
“antes” no había nada en materia de seguridad, pero el “después”, se rodea de normas
y lineamientos para que todo sea más seguro ante alguna situación de
vulnerabilidad.
Pero, otra pregunta que pudiera inquietar
sería, antes de ese sismo ¿Existía cultura de autoprotección? Y en caso de que
la respuesta fuera sí, ¿Dónde quedó o donde se perdió esa enseñanza, por qué no
se le dio seguimiento o no se tomó con la seriedad necesaria?
Estas
interrogantes estarían estrechamente ligadas con la actualidad, ya que
estaríamos hablando que, en alguna época de la historia, nos perdimos o no le
dimos la importancia que se merecía; por lo tanto, dejamos una época en la que
no se evolucionó y actualmente, a pesar de que tomamos ya en cuenta esta
temática, ¿Por qué no se ha adquirido una cultura sobre el autocuidado? ¿Por
qué aún nos encontramos en una carencia de aceptación en temas de emergencias?
Y que desgraciadamente por la falta de seriedad, el factor VULNERABILIDAD
aumenta demasiado, exponiéndose a un RIESGO exponencial y aumentando las posibilidades
de que el impacto socioeconómico sea más severo.
México cuenta
actualmente con una autoridad llamada Protección Civil, y su propiedad
emergente es la de salvaguardar a cada individuo de las calamidades provocadas
por la mano del hombre o derivadas de la misma naturaleza, esto lo logra,
mediante planes y manuales bien estructurados para reducir el impacto de estos.
Por eso mismo pretendemos observar si aún nos falta mucho camino que recorrer
para llegar a ser un país menos castigado en temas de accidentes.
Por esto mismo,
es que la forma de que la gente tome consciencia es resolviendo las siguientes
interrogantes sobre ¿Cuál es su participación dentro de las emergencias? y
¿Cómo es que puede contribuir en su lugar de trabajo y hogar?, todo esto, encaminado
a que adoptemos esa cultura de autocuidado dentro de nuestro núcleo familiar,
ya que nada ni nadie nos asegura que estamos exentos de peligro y mucho menos
que nunca podamos ser víctimas de alguna situación de emergencia ya sea propias
o provocadas por terceros, como lo mencionamos al principio.
Como hemos
estado mencionando a lo largo de este ensayo, PC nace de una calamidad
(CENAPRED, 2020) y en la actualidad funge como la autoridad que rige los
lineamientos para que se lleve a cabo las normas de seguridad, dando un peso
muy importante a la PREVENCIÓN, pero sin dejar de lado los temas sobre
información de qué hacer en una emergencia y como se puede restaurar nuestro
entorno posterior a un impacto de un desastre (programa de recuperación).
PC, dentro de su
programa de prevención, se encarga además de difundir información precisa por
medio de la capacitación continua de todo aquel individuo que puede llegar a
ser afectado, y que, además, se encuentre en cierto nivel de vulnerabilidad y
riesgo, esto lo logra por medio de la concientización de la población, de la
capacitación a empresas, de supervisar construcciones y de implementar
estrategias en conjunto con otras instituciones.
Como ya habíamos
mencionado, el SINAPROC deriva en la prevención e información para los
ciudadanos, y exhorta a mantenernos alerta en todo momento.
Como podemos
observar, toda la información sobre estos temas, la tenemos a nuestra
disposición, pero me inquieta que aún no se cuente con una detallada cultura de
cuidado como para poderla consultar cada vez que sea necesario, además, que no
haya un interés por parte de nosotros como sociedad, para empaparnos de esta
temática.
Otros ejemplos
que pudiéramos citar ante nuestro tema central de este trabajo pueden ser como
los siguientes, “La Jornada” (Carrillo Olea, 2008) En una nota sobre las
pérdidas humanas que mayor impacto han tenido ante la sociedad “en 1985 un
juego de fútbol en el estadio universitario que en una
tragedia en el túnel 29, las causas: sobrecupo y desorganización; otro sería,
un fuego desatado a medianoche en un antro llamado Lobohombo, el 20 de octubre
de 2000, con iguales resultados, y la trágica tardeada del viernes 20 de junio
2008 en el NewsDivine.”
Sin embargo, se
siguen registrando pérdidas humanas en diferentes eventos catastróficos, no
sólo por la falta de información, sino por la “OMISIÓN” de ésta, al evadir las
medidas mínimas de seguridad. O en ocasiones la falta de capacitación ante los
temas relacionados al cuidado mismo y de los demás como lo es el caso de la
“guardería ABC” en 2009 (Sanchez Dorme, 2017) de lo cual hace referencia en una
nota el periódico “EXCÉLSIOR” y narra las secuelas de esta experiencia.
En relación con
lo anterior, he notado que la mayoría de las personas (hablando en general),
pasan por alto las medidas mínimas de seguridad a su alrededor. Por ejemplo, en
una empresa (omito nombres) me deja impactado que se trabaja con sustancias
inflamables como disolventes, gas LP, madera y esponjas, y muy cerca de ellos
los trabajadores cortan el metal con esmeriles que provocan chispas, eso me
hace pensar que las personas en ocasiones no usan ni siquiera el sentido común
para evitar un accidente, por otra parte, me deja ver que no hay una
supervisión interna que pueda minimizar ese tipo de riesgos, pero sobre todo,
que no existe el nivel de capacitación capaz de hacer entrar en un margen de
supervisión a los dueños y jefes, pues prefieren “pagar” a protección civil una
licencia de funcionamiento, que realmente tener las medidas mínimas de
seguridad y supervisión para evitar accidentes. En una manera muy personal creo
que hace falta reforzar los temas de capacitación donde tengamos a más agentes
capacitadores en estos temas y poder llegar por medio de la concientización
hacia las personas y así poder crear más contundencia en la vida de las
personas.
Pero ¿De qué
sirve que las personas sepan que hacer en caso de emergencia? Es algo complejo,
pero tratare de explicar. Bueno, pues todo dentro de nuestras vidas y entorno,
tiene una repercusión, ya sea positiva o negativa, algo así como la ley de
NEWTON (UNAM, S. F) que nos dice “que, a toda acción, hay una reacción”. Si
bien, por ejemplo, una persona sabe cómo controlar un incendio, puede
solucionarlo a la brevedad posible, ya que, de no hacerlo, esa pequeña fase del
fuego se convertirá en un incendio declarado, y no solo pone su vida en riesgo,
sino la de los demás compañeros; pero eso no es todo, por las proporciones de
las flamas, se pueden llegar a quemar todas las instalaciones, y eso va a
repercutir en que la empresa cierre de manera temporal o definitiva. De esta
forma, pudiendo repercutir en el bolsillo familiar y verse afectados
económicamente, hasta que le sea posible ingresar a otro trabajo.
Bien, otro
ejemplo que podemos poner en este contexto es cuando una persona sufre de una
parada súbita cardiaca y tengo el adiestramiento para maniobras de Reanimación
Cardiopulmonar, tendré la opción de realizarlas o no. Si no las realizo,
repercute directamente en la salud de la persona involucrada, incluso en la
integridad de su familia. Pero si decido llevarlas a cabo, es una oportunidad
de vida que brindo a la víctima, y como segundo lugar, una satisfacción
personal por brindar esta oportunidad.
Cabe mencionar
que no se trata de que toda la población mexicana sea especialista en
protección civil (PC), Técnicos en Urgencias Médicas (TUM), bomberos o gestores
de riesgos, pero si pretendo puntualizar en que como sociedad jugamos un papel
muy importante para el SINAPROC, que día a día, dentro de sus
tareas, se esfuerza por velar de nuestra integridad física, moral y
psicológica.
Si nos ponemos a
reflexionar y examinar de una manera detallada, los desastres siempre han
existido, pero su impacto puede ser mayor o menor dependiendo de algunos
factores que veremos a continuación.
CONCLUSIONES
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